La decisión casi siempre corresponde al entrenador, que es quien tiene más claro el panorama y las posibilidades del jugador. De acuerdo a sus condiciones, el coach optará por planificar una gira en la que el tenista buscará desarrollarse buscando nivel o progresar rápido buscando puntos. Todo depende de la materia prima: el talento del joven tenista.
En primer lugar, está claro que en un sentido general la respuesta deriva de a qué aspira un jugador. Si es un tenista que da sus primeros pasos en juveniles, puede aspirar a verse bien posicionado en un ranking o bien trazar una visión a largo plazo en el que, lo que realmente busque, sea el nivel de juego.
Pero en un sentido estricto, el punto crucial se da cuando tiene que dar el salto de un escalón a otro. El ingreso a profesionales, el salto del ranking 77-800 al 400; del 400 al 150; y del 150 a los top-100. Entonces el entrenador mira y analiza el jugador y ve si le conviene buscar nivel de juego en torneos más exigentes y de alto vuelo, o prefiere preservarlo, llevarlo más despacio y “fabricarle” las condiciones en los torneos para desarrollar una carrera lo más llevadera posible.
El ex entrenador Rubén Puerta dijo que a jugadores como Nalbandian, en su etapa juvenil, su elección sería llevarlo a torneos exigentes porque con sus condiciones, el ranking iba a llegar solo.
En otros casos, de jugadores no tan dotados y apuntalados más en el esfuerzo, deben mejorar su contexto para poder avanzar. De esta manera buscan puntos en torneos más accesibles (algunos viajaban a Serbia, otros a Tailandia e incluso África) para mejorar en el ranking y después, cuando les toque jugar torneos más grandes, estar preclasificados y tener primeras rondas accesibles.
De todos modos, no existe una fórmula única. A todos los jugadores hay que cuidarle la confianza, fortalecer su mente y no exponerlo a situaciones que lo desborden y que terminen destruyendo sus fortalezas. Sólo con una mente fuerte, su capacidad técnica se puede desarrollar a pleno.
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